Antes de su presentación en Chile junto a la Camerata Salzburg, María Dueñas conversa con De Violín sobre su carrera, Mendelssohn, la conexión con el público, el legado de Heifetz y su relación con los grandes instrumentos históricos y contemporáneos.

María Dueñas se ha consolidado en pocos años como una de las violinistas más destacadas de su generación. Su carrera internacional la ha llevado a colaborar con importantes orquestas y directores, al mismo tiempo que ha desarrollado una identidad artística marcada por la búsqueda de una voz propia y una relación especialmente cercana con el repertorio.

El próximo 4 de octubre llegará a Chile para interpretar el Concierto para violín de Mendelssohn junto a la Camerata Salzburg, una obra central del repertorio romántico y también profundamente ligada a la formación de generaciones de violinistas.

Antes de esta presentación, María Dueñas conversó con De Violín sobre las decisiones que han marcado su carrera, su manera de entender la comunicación con el público, su experiencia tocando uno de los instrumentos asociados a Jascha Heifetz y las cualidades que busca en un violín contemporáneo.

Una conversación breve, pero muy reveladora, sobre música, instrumentos y la búsqueda de autenticidad.

Escucharse con honestidad

Con apenas poco más de veinte años ya te has consolidado como una de las violinistas más destacadas de tu generación. Mirando hacia atrás, ¿qué decisiones o aprendizajes consideras que han sido fundamentales para construir el camino que hoy estás recorriendo?

María Dueñas:

Siento que mi camino ha estado muy marcado por aprender a escucharme con honestidad. A veces una carrera se imagina como una sucesión de grandes pasos, pero en realidad está hecha de muchas decisiones pequeñas: cómo estudiar, cómo afrontar una obra, cómo cuidar la calma interior y cómo seguir creciendo y aprendiendo.

También han sido fundamentales las personas que han confiado en mí y me han ayudado a entender que la música no se trata solo de tocar bien, sino de decir algo auténtico.

Mendelssohn y la Camerata Salzburg

En Chile interpretarás el Concierto para violín de Mendelssohn junto a la Camerata Salzburg. Para muchos violinistas, esta obra no solo representa la puerta de entrada al gran repertorio romántico, sino también el concierto con el que culminan sus estudios de conservatorio o universidad. ¿Qué significa este concierto para ti y qué esperas transmitir al público al interpretarlo junto a una orquesta con una tradición tan especial como la Camerata Salzburg?

María Dueñas:

El concierto de Mendelssohn es una obra muy especial para mí porque tiene mucha luz. Irradia sinceridad y mucha emoción. Tocar esta obra con la Camerata Salzburg es un privilegio, porque siento que con una orquesta así la música puede surgir como una conversación íntima. Es una pieza clave en el repertorio y por eso es vital mantenerla llena de color y matices, respetando la partitura pero añadiendo la visión propia.

El propósito de hacer música

Cuando un concierto termina y el público se pone de pie para aplaudir, ¿qué sensación te hace pensar que realmente lograste comunicar aquello que querías decir con la música?

María Dueñas:

La energía del público puedo sentirla perfectamente desde el escenario y puede influir mucho en mi interpretación. Cuando termina un concierto, lo que más me emociona es sentir que el público ha estado conmigo en ese viaje. No necesito necesariamente una reacción muy visible; a veces basta un silencio profundo, una atención muy concentrada, o esa sensación de que durante unos minutos compartimos algo que no se puede expresar con palabras. Eso es lo que me hace pensar que realmente se ha producido una comunicación.

Instrumentos históricos y lutería moderna

Recientemente, uno de los integrantes de De Violín tuvo la oportunidad de conocer personalmente en Tarisio el Stradivari “Heifetz, Piel” de 1731, instrumento con el que realizaste una de tus grabaciones para Deutsche Grammophon. Esa experiencia nos llevó a reflexionar sobre el extraordinario legado de los grandes instrumentos históricos. Desde tu experiencia, ¿cómo percibes la evolución de la luthería contemporánea y qué cualidades valoras especialmente en un violín moderno?

María Dueñas:

La experiencia de poder tocar uno de los instrumentos de Heifetz con motivo de mi último disco “Homenaje a Heifetz” tuvo una magia muy particular. Sentir su legado en mis manos me dio escalofríos. Para mi fue importante no romper esa energía repitiendo pasajes e intentando apropiarme del instrumento, sino dejar fluir la música. Nunca lo olvidaré, fue algo místico.

En la lutería contemporánea existen violines maravillosos que ofrecen una enorme libertad al intérprete. En un violín moderno valoro mucho la riqueza de colores y que me permita sentirme cómoda para poder concentrarme únicamente en la música. Yo tengo un violín contemporáneo, uno de los últimos violínes de Alfredo Ciesielski antes de jubilarse “omnibus elementis”, una copia de Ferdinand Kugler, siguiendo la tradición vienesa.

Alfredo Ciesielski ajustando el violín de María Dueñas https://www.erikaciesielski-violins.at/

LA PREGUNTA MÁS IMPORTANTE, y La Última: Después de un concierto importante, cuando finalmente puedes relajarte y dejar el violín a un lado, ¿qué comida te hace feliz encontrar en la mesa?

María Dueñas:

Después de un concierto me hace feliz compartir un momento relajado, y normalmente tengo mucha hambre porque antes de tocar no como nada. No soy muy sofisticada con la comida: algo rico y casero que me devuelva un poco a la tierra después de toda la intensidad del escenario. Puede ser un buen steak, arroz, pescado o pasta casera.

Más allá del escenario

A lo largo de sus respuestas, María Dueñas deja entrever una idea que atraviesa toda la conversación: detrás de la técnica, los grandes escenarios y los instrumentos extraordinarios, la música sigue siendo, ante todo, una forma de comunicación.

Desde la honestidad con la que busca construir su propio camino hasta aquella experiencia casi mística al tocar un instrumento ligado a Jascha Heifetz, su mirada vuelve constantemente a lo mismo: escuchar, comunicar y encontrar una voz propia. Y quizás por eso una de sus frases resume mejor que ninguna otra esta conversación con De Violín:

«La música no se trata solo de tocar bien, sino de decir algo auténtico».

El próximo 4 de octubre, el público chileno tendrá la oportunidad de escuchar esa búsqueda sobre el escenario, cuando María Dueñas interprete el Concierto para violín de Mendelssohn junto a la Camerata Salzburg.


Desde De Violín queremos agradecer especialmente a María Dueñas por considerar nuestro medio y compartir generosamente estas reflexiones con nosotros, así como a su equipo por la disposición, confianza y colaboración que hicieron posible esta entrevista.


Omar Lara Espinoza

Fundador de De Violín



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