¿Los violines antiguos son realmente superiores a los modernos? El reconocido luthier mexicano Antonio Pelcastre analiza el declive de la escuela cremonesa, el legado de Stradivari y Guarneri, y desmonta algunos de los mitos más persistentes sobre los secretos perdidos de la luthería clásica.
Violines antiguos vs modernos: una mirada histórica desde la luthería
Nota del editor (Omar Lara)
En el mundo del violín existe una pregunta que aparece una y otra vez: ¿son realmente mejores los violines antiguos que los modernos? Pregunta que algunos años antes hice a nuestro autor, y su respuesta fue una invitación a reflexionar.
Para abordar esta cuestión, invitamos a mi amigo Antonio Pelcastre, luthier mexicano con casi dos décadas de experiencia en construcción, restauración e investigación histórica de instrumentos de cuerda frotada, reconocido internacionalmente por su trabajo y autor incluido en La Enciclopedia dei liutai in Italia dal Novecento a oggi.
Lejos de centrarse únicamente en aspectos acústicos o constructivos, Pelcastre propone una mirada histórica que busca explicar por qué desapareció la gran escuela cremonesa y cómo se originó la idea de que los maestros del pasado ocultaban secretos imposibles de recuperar.
A continuación, compartimos íntegramente su reflexión.
María Teresa de Austria y el declive del artesanato cremonés

La mitad del siglo XVIII galopó con una hecatombe que definió, sin darnos cuenta (conscientemente), el modus vivendi de la humanidad. Aun las culturas que estaban separadas por continentes, cultura, tiempo y espacio resintieron las reformas impulsadas por la emperatriz María Teresa de Austria.
Aunque devota católica educada por jesuitas, marcó una raya inamovible para la influencia del clero en la concepción de la vida del Estado.
Para los no iniciados esto podría, en primera instancia, impulsarlos a ovacionar de pie dicha decisión, en apariencia brillante y preludio de lo que será el pensamiento ilustrado y la Revolución Industrial.
Pero ¿qué tiene que ver una monarca europea del siglo XVIII con el trabajo de consultoría que ha tenido a bien mi estimado Omar Lara encomendarme desde Chile en junio de 2026?
Stradivari y Guarneri: dos dinastías, dos destinos

La dinastía Stradivari fue longeva y dominante, aunque limitada al genio de Antonio Stradivari. A sus hijos, sometidos por los usos y costumbres de su siglo y —sin lugar a dudas— por el carácter dominante e inflexible de su padre Antonio, les fue imposible desarrollar amor (sí, amor) por el oficio y la perspectiva técnica.
¿La prueba? Prácticamente enterrado el Genio en la Basílica de San Domenico (en 1737), el taller fue cedido en administración a Carlo Bergonzi y los herederos disputaron inmediatamente los legados del testamento.
Fueron para Antonio Stradivari peones en su tablero hacia la gloria, pero eso será relato para otra ocasión.
Por otro lado, la dinastía Guarneri, que luchó durante tres generaciones contra una cólera de guerras, deudas y abandonos familiares, desarrolló en cada uno de sus integrantes una individualidad artística que vuelve imposible confundirlos entre ellos, a tal grado que los primeros eruditos pensaron que su parentesco era más bien de tercer grado.
Quizá dicha individualidad, aunque fantástica a nivel artístico, fue también causa de su declive.
Cremona bajo dominio austríaco
Los pendones austríacos ondeaban en Cremona en 1740.
Los franceses se habían retirado de la ciudad y con ellos la primera comunidad musical (escuela incluida). Stradivari había muerto en 1737.
Guarneri "del Gesù" se queda sin clientela. Además, debe vender la Casa Guarneri, pagar la histórica deuda de su padre y, del sobrante (muy poco), entregar la parte correspondiente de la herencia de su hermano afincado en Venecia, quien, dicho sea de paso, los abandonó y no volvió jamás.
María Teresa de Austria, una soberana con ideas refrescantes para la administración tributaria, puso fin a la Universitas Mercatorum, y las supresiones específicas de la enseñanza de artes y oficios fueron el clavo en el ataúd de un gremio de artesanos que sirvieron específicamente a una élite monárquica, eclesial y mercantil: el de los liutai (hoy llamados lauderos o luthiers).
El carácter de la monarca, pragmático y dominante, no tenía intención de entender ni el arte ni al artista. También ayudó a la supresión de la orden jesuita, así como a la confiscación de sus bienes.
Desde el rey Carlos IX, pasando por la Italia española y el dominio francés, el artesanato cremonés sirvió a la realeza, al clero y a los comerciantes acaudalados, desde la platería fina, ebanistería, arquitectura, orfebrería, herrería, escultura y laudería.
Ahora, después de un largo periodo de guerras de sucesión, pestes de todo tipo, inundaciones y una recaudación fiscal cuya omisión era castigada con la horca, no existía lugar para más dinastías de asombroso talento.
El mito de los secretos perdidos

Espero que este largo preludio esclarezca el primer gran acuse de causa.
Las técnicas de los oficios no desaparecieron por egoísmo o celo desmesurado, como las teorías románticas sin sustento pregonan.
Si bien, como toda herencia, se reserva primeramente para los hijos, la historia misma nos relata que también se extendía a círculos más allá de los lazos sanguíneos. Basta ver cómo Stradivari heredó el conocimiento de Amati y Bergonzi del propio Stradivari.
Invito al lector a pensar en algún herrero artístico de forja, cuchillero, ebanista digno de reparar retablos barrocos o algún orfebre digno de hacer una pieza para el gusto más exquisito que more en su ciudad.
La vida requiere arrestos y me tomaré los míos al decir que, en efecto, María Teresa de Austria (consciente o no) es responsable del cambio de cosmogonía que no solo afectó a Europa en su entrada a la era moderna.
Ahora, el hombre y la mujer no necesitan dominar un oficio; necesitarán dominar una pequeña parte del todo, pues la Revolución Industrial promete una era de mejoras, con menos esfuerzo, pero como un lobo vestido de oveja, solo el tiempo mostrará los ríos de sangre que dejará a su paso, tanto así que le sobrevendrán revoluciones para derrocar ese sistema.
¿Resultado?
Los que miran el bosque pero no los árboles pensarán que los grandes maestros guardaron sus secretos por mero celo y, en el caso de grandes edificaciones (sarcasmo aparte), será más fácil pensar en intervención de alienígenas.
La resurrección del método cremonés

Establecido el punto del declive y extinción del artesanato cremonés (y con ellos los lauderos), pasaría casi un siglo para la resurrección del método cremonés por medio de la pasión de Giuseppe Fiorini que, abandonando la enseñanza de su padre Raffaele, adquiere los artefactos stradivarianos del conde Cozio.
Nombres como Cesare Candi, Gaetano Sgarabotto, Ansaldo Poggi, Simone Fernando Sacconi, Marino Capicchioni y Antonio Capela zarparon desde el grave título de lo que la historia llamó "los decadentes" al horizonte de la gloria, al restaurar un oficio que sirvió a los monarcas y ahora permite, de una forma más democrática, el deleite del arte musical por casi todos los rincones del mundo.
Violines antiguos y modernos: una falsa dicotomía
Podría haber sido lacónico, como usualmente soy en mi día a día.
No es que los violines antiguos sean mejores que los modernos. Los artesanos de antaño sin duda fueron —y en algunos casos son— superiores a los modernos, pero ¿quién puede ponerle las manos encima a un violín genuino del siglo XVIII?
El que un violín se vea maltratado no lo vuelve antiguo, o que un violín se vea inmaculado no lo vuelve apócrifo. Aquí entramos en terreno para otra cosecha.
Recordad, tal cual lo dice su nombre: un instrumento es un medio, no una finalidad.
Hoy en día, después de casi tres siglos de historia, ciencia e investigación, existen en el mundo una nueva generación de artesanos capaces de retomar la antorcha con dignidad del legado de esa escuela extinta por los albores del pensamiento moderno.
Decir que solo los violines antiguos son dignos exponentes del sonido es tan osado e infantil como decir que solo Heifetz es digno de llamarse violinista, y basta observar la nueva oleada de virtuosos a nivel mundial.
Os he dado la respuesta pero...
¿Puede tu mente y, sobre todo, tu ego digerirla?
— Antonio Pelcastre
Sobre el autor

Antonio Pelcastre es un luthier con casi dos décadas de experiencia en la construcción, restauración y mantenimiento de instrumentos de cuerda frotada. Ha obtenido reconocimientos en competencias de talla mundial y figura en La Enciclopedia dei liutai in Italia dal Novecento a oggi. Actualmente dirige su taller y su estudio de investigación histórica en México.

Editor:
Omar Lara Espinoza
Violinista Chileno
DeViolin.cl
Fotografías originales de Antonio Pelcastre y su trabajo.